El marido de Suli llegó con cara de compromiso. Lo vi nada más abrir la puerta. Ese gesto de «estoy aquí porque toca, pero no me gusta nada esto». Le dije: «Tú solo quédate cerca de ella.» No le pedí que posara, ni que sonriera. Le pedí que le pusiera la mano en la barriga y que la mirara.
Lo que pasó después es lo que cuento más adelante.
Si estás leyendo esto, probablemente tienes una situación parecida. Tu pareja no quiere salir en las fotos de embarazo. O dice que le incomoda, que le da vergüenza, que para qué. Y tú no sabes si insistir, si dejarlo, o si ir sola directamente.
Te respondo ya: no, no es obligatorio que salga. Las fotos de embarazo en pareja son preciosas, pero las fotos solo de ti también lo son. Lo importante es que estas fotos existan. Sin embargo, lo que suele pasar cuando la pareja viene —aunque sea de mala gana— te va a sorprender.
Llevo más de 7 años fotografiando embarazadas en Barcelona. Este escenario no es la excepción: es la norma.
Por qué le pasa esto a casi todo el mundo
Antes de hablar de lo que hago yo, quiero hablar de él. O de ella, porque esto pasa igual en parejas del mismo sexo: siempre hay una persona más cómoda delante de la cámara.
La mayoría de las veces, la resistencia no es falta de ganas de acompañarte. Es miedo. Miedo a verse ridículo, a no saber qué hacer con las manos, a que le digan «bésala ahora» o «pon la cara de amor». A que las fotos parezcan sacadas de un catálogo de Instagram que no tiene nada que ver con él.
«No es que no quieran. Es que tienen miedo a verse raros. El miedo no es a la cámara. Es a parecer ridículo.»
— Tami (Wonderstory)
El factor cringe es real. Las poses de las fotos de maternidad que se ven en redes pueden parecer muy artificiales cuando las ves desde fuera. Tu pareja ya se está imaginando tener que hacer eso delante de una cámara y delante de una desconocida, y la imagen le da pánico.
Además, la conexión emocional con el embarazo es diferente. Según especialistas en matrescencia y los cambios en la pareja durante el embarazo, el cerebro del padre o la pareja no gestante también cambia, pero lo hace de otra forma y en otros tiempos. La barriga todavía no es del todo «suya». Las fotos premamá le pueden parecer un ritual que entiende, pero que no le pertenece del mismo modo.
En 7 años fotografiando embarazadas en Barcelona, esto pasa constantemente. ¿Es un problema? Nunca.
Lo que hago cuando llega una pareja así
Lo primero que hago es validar. No intento convencer a nadie ni vender la experiencia. Digo algo simple:
«Entiendo perfectamente que no te guste hacerte fotos. Le pasa a muchísima gente.»
— Tami (Wonderstory)
Y después añado algo que cambia el enfoque:
«Para vuestro hijo o hija, en unos años, será muy importante veros a los dos en estos recuerdos. Eso cambia algo. Porque ya no se trata de posar. Se trata de estar.»
— Tami (Wonderstory)
Esa frase no es un argumento para persuadir. Es un reencuadre real. Cuando alguien lo escucha, la sesión deja de ser «algo para Instagram» y se convierte en algo con sentido propio.
El truco de la luz
Nunca empiezo con ella sola. Siempre empezamos juntos, desde el principio. Esto reparte la atención y reduce la presión sobre quien se siente más expuesto.
Y tengo un truco que uso siempre:
«Les digo que todavía no estoy haciendo fotos, que solo estoy probando la luz. Mientras tanto me muevo, ajusto la cámara, observo. Ellos empiezan a acostumbrarse al espacio, a mi presencia, al silencio. La tensión baja muchísimo.»
— Tami (Wonderstory)
Nuestro estudio en pleno centro de Barcelona tiene luz natural, un balcón tranquilo, música de fondo. No es un set frío con flash y fondo blanco. Es un espacio donde la gente se relaja porque el ambiente lo permite.
Indicaciones que parecen conversación
Las indicaciones que doy no parecen poses. Le digo: «Acércate un poco.» «Pon las manos en la barriga.» «Quítale el pelo de la cara con suavidad.» Para él es un gesto cotidiano que haría en casa. Para mí es la fotografía que estoy buscando.
Si quieres ver ejemplos concretos de cómo se trabajan estas dinámicas, tienes más información en esta guía con ideas de poses para fotos de embarazo en pareja.
La parte juntos dura entre 15 y 20 minutos. Después, si ella quiere continuar sola, seguimos. No es una hora de tortura para nadie.
Lo que suele pasar (spoiler: te vas a sorprender)
Kirsten me escribió antes de la sesión: «Mi marido odia hacerse fotos. Se va a sentir muy incómodo.» Lo habitual. Empezamos suave, sin presión, sin pedirle nada que le resultara forzado.
«En un momento él empezó a abrazarla con muchísima ternura. Le besaba la mejilla. Le acariciaba la cara. La miraba con una delicadeza que no sabía ni que tenía delante de una cámara. Ella misma se quedó sorprendida. Después me dijo: ‘No me puedo creer que haya estado así de natural.’»
— Tami (Wonderstory)
Esto no es una excepción. Es lo que pasa en la mayoría de las sesiones.
«En el 90% de los casos, la persona que decía que no le gustaban las fotos acaba participando más de lo que imaginaba. No porque yo obligue. Sino porque se siente segura.»
— Tami (Wonderstory)
La frase que escucho más después es: «No me esperaba que estuviera tan implicado.»
Como cuenta Ariana Montecino Álvarez en su reseña en Google:
«Era nuestra primera sesión de fotos e íbamos con muchas dudas de cómo iría (por nuestra timidez) y también con algo de nervios… nos ha hecho sentir súper cómodos, tranquilos y sobre todo disfrutando de cada momento.»
Además, algo que también me resulta gracioso y cierto a la vez:
«Si un papá dice que no le gusta tomarse fotos ni posar, te está mintiendo. La mayoría de los papás superan la timidez rápidamente.»
— Tami (Wonderstory)
Qué sí puede romper el flujo
Hay una cosa que complica la sesión más que cualquier otra: cuando una persona empieza a dirigir a la otra. «Pon la mano así.» «No, así no.» «Sonríe más.»
«La persona que ya se siente insegura se bloquea aún más. Y yo también me bloqueo, porque siento que estoy siendo dirigida.»
— Tami (Wonderstory)
Tuve una clienta que llegó con una imagen muy concreta en la cabeza, con referencias guardadas en el teléfono, y durante la sesión corregía a su pareja cada vez que algo no encajaba con esa imagen. La tensión estaba ahí, no en el aire, sino en los dos cuerpos. Las fotos lo notaban.
Mi consejo: confía. Suelta el control. Deja que fluya.
¿Y si prefieres ir sola? También es precioso
Una sesión solo contigo es igual de bonita. De hecho, muchas clientas la eligen así desde el principio, no como segunda opción sino como primera. Es un recuerdo tuyo con tu bebé. No necesita más protagonistas para ser válido ni para tener valor.
Tengo algo personal que compartir sobre esto. Cuando yo estaba embarazada, no hice la sesión con fotógrafo profesional. Pensé que ya lo haría, que no era el momento, que habría más adelante. No tengo ni una foto con mi marido de ese tiempo. Y mi hija me pide a menudo que le enseñe fotos con la barriguita con ella dentro.
No tengo esas fotos para enseñarle.
Lo que importa no es si sales sola o acompañada. Lo que importa es que esas fotos existan. Según recoge La Vanguardia en su sección de familia, uno de los patrones más comunes es que los padres o parejas no gestantes desaparecen de los álbumes durante el embarazo, y eso se convierte en una ausencia que se nota más con el tiempo.
Con o sin pareja, tener fotos de tu embarazo es algo que vas a agradecer.
En resumen
No, tu pareja no tiene que salir. Nadie va a forzarle. Pero si viene, es muy probable que termine disfrutando más de lo que imagina. Y tú también.
Lo que importa no es la pose perfecta. Es estar. Es que quede un registro de que este momento existió, y de que los dos estabais ahí.
Si quieres saber cómo preparamos las sesiones y qué podéis esperar los dos, tienes todos los detalles en la página de cómo preparamos las sesiones de embarazo en pareja. Y si prefieres empezar por entender cómo es el proceso completo, puedes ver todo lo que incluye una sesión de fotos de maternidad en Barcelona.
Si quieres contarnos tu situación antes de reservar, escríbenos. Tami lleva años trabajando con parejas de todo tipo — los que vienen con ganas, los que vienen con cara de compromiso, y los que vienen diciendo que odian las fotos. Sabe exactamente cómo hacer que los dos acabéis disfrutando.
Tami · Fotógrafa y fundadora de Wonderstory
Llevo más de 6 años capturando momentos reales en Barcelona. Cada artículo que escribo nace de lo que vivo en el estudio con mis clientes.
