¿Las tarjetas regalo caducan en España? Esto dice la ley

- ¿Es legal que una tarjeta regalo tenga fecha de caducidad?
- ¿Qué pasa si no usas la tarjeta regalo a tiempo?
- ¿Cómo saber si el plazo de una tarjeta regalo es aceptable o abusivo?
- ¿Qué comprobar antes de comprar un bono de experiencia?
- ¿Qué plazo damos nosotros y por qué lo publicamos antes de cobrar?
Respuesta corta: Sí, las tarjetas regalo caducan si la empresa fija un plazo: en España no hay ley específica y se aplica el TRLGDCU sobre cláusulas abusivas. Lo que se discute no es tener plazo, sino la transparencia. Una junta arbitral validó un plazo anunciado con claridad antes de pagar; uno escondido en la letra pequeña es atacable, y si el tuyo venció, aún puedes reclamar. Nuestros bonos de saldo en Barcelona duran dos años, y cada tarjeta enseña su plazo antes de pagar.
¿Es legal que una tarjeta regalo tenga fecha de caducidad?
En España no existe una norma específica sobre tarjetas regalo. Lo que se aplica es el Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (TRLGDCU) en materia de cláusulas abusivas, junto al plazo general de prescripción del Código Civil. Por eso la respuesta honesta no es un sí ni un no secos: depende de cómo se haya puesto ese plazo y de cómo te lo hayan contado.
Antes de nada, un aviso sobre lo que vas a encontrar buscando. Buena parte de lo que Google muestra arriba cuando preguntas si las tarjetas regalo caducan responde con normativa extranjera: la ley federal estadounidense y su mínimo de cinco años, o reglas australianas de consumo. Aquí no rigen, y citarlas ante una empresa española acaba la conversación en el primer minuto.
Dos resoluciones oficiales españolas que se contradicen
Dentro de España tampoco hay una sola voz. Según la nota de la Junta de Andalucía de enero de 2025, los vales, los bonos y «la conocida tarjeta-regalo no pueden tener una fecha de caducidad, ya que eso es una práctica ilegal».
En sentido opuesto, una junta arbitral de consumo de la Comunidad de Madrid resolvió un caso real: un consumidor intentó usar un cheque regalo siete meses después de que venciera un plazo de seis meses. El colegio arbitral dio la razón a la empresa y concluyó que no tenía que devolver el dinero ni prestar el servicio, porque el plazo se había comunicado «de manera clara, precisa y comprensible» en la web y en el propio cheque.
Las dos posiciones son oficiales y las dos están publicadas. La conclusión práctica que se saca de leerlas juntas es la única que sirve para decidir: lo que se discute no es que exista un plazo, sino si se comunicó bien y si es proporcionado.
Los artículos que de verdad se usan
El TRLGDCU no habla de tarjetas regalo, pero sí de lo que pasa cuando una empresa se queda tu dinero sin darte nada:
- El artículo 82.1 define como abusiva la estipulación no negociada individualmente que, contra las exigencias de la buena fe, causa un desequilibrio importante en perjuicio del consumidor. El 82.2 añade que, si la empresa afirma que la cláusula se negoció contigo, es ella quien tiene que demostrarlo.
- El artículo 87.5 califica de abusiva «cualquier otra estipulación que prevea el cobro por productos o servicios no efectivamente usados o consumidos de manera efectiva».
- El artículo 87.6 menciona expresamente «la pérdida de las cantidades abonadas por adelantado».
- El artículo 83 remata: las cláusulas abusivas son nulas de pleno derecho y se tienen por no puestas.
A eso se suma el artículo 1964.2 del Código Civil: las acciones personales sin plazo especial prescriben a los cinco años. Es el marco exterior de cualquier conversación sobre cuánto vive un bono pagado, y en la sección siguiente verás por qué cambia las cosas si el tuyo ya venció.
¿Qué pasa si no usas la tarjeta regalo a tiempo?
Lo primero, que no se evapora tu derecho a hablar. Que la empresa haya escrito una fecha no cierra el asunto: si esa cláusula es abusiva, es nula, y el dinero que pagaste sigue siendo un pago por un servicio que nadie te ha prestado.
Ahí es donde entra el plazo de cinco años del artículo 1964.2. Como se cuenta desde el momento en que podías exigir que te prestaran el servicio, una tarjeta comprada hace menos de cinco años no tiene la conversación cerrada, aunque la fecha impresa en ella venciera hace tiempo. Dicho al revés: si el bono es de 2023, todavía estás dentro; si es de hace ocho años, reclamar tiene mucho menos recorrido.
Empieza pidiendo la prórroga por escrito
El orden que funciona es este. Escribe al emisor y pide una prórroga por escrito, sin dramatismo: muchas empresas la conceden porque prefieren atenderte a discutir. Deja constancia por correo electrónico, aunque te hayan contestado por teléfono, porque lo que puedas enseñar después es lo que cuenta.
Dónde reclamar si te dicen que no
Si la respuesta es no, pide la hoja de reclamaciones y llévala a la oficina municipal de información al consumidor que te corresponda; en Barcelona, la OMIC. Otra vía posible es el sistema arbitral de consumo, al que las empresas se adhieren de forma voluntaria: comprueba antes si el emisor lo está, porque de eso depende que sirva. Y si el caso encaja en una práctica de sector, las asociaciones lo recogen: FACUA denunció el 19 de febrero de 2026 ante el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 a cuatro aerolíneas por imponer fechas límite a sus tarjetas regalo.

Qué guardar antes de escribir
Guarda dos cosas: el justificante de compra y una captura de dónde aparecía el plazo, o de que no aparecía en ningún sitio visible. Ese segundo detalle es el que decidió el caso de Madrid, solo que a la inversa.
Y este cajón está lleno en todas partes: en Estados Unidos, donde sí hay una encuesta con metodología pública, Bankrate midió en 2024 que el 43 % de los adultos guarda alguna tarjeta sin usar y el 20 % ha perdido dinero por caducidad. No es un dato español, pero da la escala.
¿Cómo saber si el plazo de una tarjeta regalo es aceptable o abusivo?
Este es el criterio que uso yo cuando miro las condiciones de cualquier bono, y el que se deduce de las dos resoluciones anteriores.
Señales de un plazo aceptable:
- Se comunica antes de pagar, de forma clara y en el propio producto: en la página, en el correo y en el documento que recibes.
- Es proporcionado al tipo de servicio. Lo que depende de una agenda necesita margen: un plazo en el que no cabe ni un embarazo ni una mudanza no lo es.
- El importe pagado no se pierde sin contraprestación. Si el plazo vence, sigue habiendo una salida: prórroga, saldo a favor o reserva con otra fecha.
- Hay una vía sencilla para pedir la prórroga, con una persona al otro lado y no un formulario que no contesta.
Señales de un plazo problemático:
- Aparece solo en unas condiciones que se leen después de pagar, o en un pie de página del PDF.
- Es tan corto que empuja a no usarlo, y quien lo fija lo sabe.
- La empresa se queda el dinero sin prestar nada a cambio. Aquí es donde entran los artículos 87.5 y 87.6 que citaba arriba.
- No hay forma de contactar para prorrogar, o la prórroga se cobra aparte.

De la segunda señal problemática, la del plazo demasiado corto, se habla poco, y sin embargo es la que más se nota. Un plazo corto no solo pone en riesgo el dinero: cambia el motivo por el que vas. Se acaba reservando para que el bono no se pierda, con prisa y en la primera fecha libre, en vez de ir el día que de verdad te apetece.
"Al final lo que vas a recordar es cómo te sentiste, no si te ahorraste 50 euros." — Tami (Wonderstory)
Vale lo mismo al revés: lo que vas a recordar tampoco es haber llegado justo antes de que caducara. Nuestros bonos también tienen plazo, y está escrito en la página de tarjetas regalo antes de que pagues. No lo cuento como si fuera un favor; lo cuento porque es exactamente lo que te pido que compruebes en cualquier otro sitio.
¿Qué comprobar antes de comprar un bono de experiencia?
Cuatro comprobaciones, todas verificables desde el móvil antes de pagar y todas basadas en lo que se rompe de verdad.
Dónde figura el plazo y con cuánta antelación se ve. Búscalo en la página de venta, no en el correo de confirmación. El informe de la OCU sobre cajas de experiencias, de 2019, documenta una trampa clásica: el plazo cuenta desde la compra, no desde que quien lo recibe registra el bono. Si te lo regalan en enero y lo registras cuando te organizas, ya has perdido semanas. El informe tiene años, pero describe cómo está montado el modelo, no una moda.
Si el canje depende de terceros o del propio emisor. Es la comprobación que más dinero salva. En ese mismo informe, la OCU hizo 95 intentos de reserva de hotel en seis ciudades españolas, Barcelona incluida, y solo tres de cada diez hoteles aceptaron la reserva; en cuatro de cada diez negativas el motivo declarado fue precisamente que se reservaba con una caja regalo. El modelo de inventario ajeno es el problema, no el regalo de experiencia en sí. Cuando el bono lo emite quien presta el servicio —una experiencia de self-photo en un estudio propio, por ejemplo—, ese riesgo simplemente no existe.
Si hay que pagar algún suplemento al canjear, o por seguir usándolo. Pregúntalo por escrito antes de comprar: suplemento por fin de semana, por número de personas, por entrega de archivos. Y mira qué pasa cuando el plazo vence, porque la prórroga tampoco suele ser gratis: en las cajas que analizó la OCU, ampliar el bono tres años más costaba 15 € aparte. Un bono que cubre la mitad del precio real es un descuento disfrazado de regalo.
Si se puede cambiar la fecha una vez reservada. La vida se mueve, sobre todo con bebés. La propia OCU recomienda no dejarlo para el final y contar con que confirmar una reserva puede tardar hasta 48 horas: si además cambiar la fecha es difícil, cualquier imprevisto se come el bono. Si la respuesta es "una sola vez", asume que quien lo reciba pasará semanas mirando el calendario.

¿Qué plazo damos nosotros y por qué lo publicamos antes de cobrar?
Aplicado a nosotros, el criterio de arriba se resume en pocas frases. Nuestros bonos de saldo duran dos años desde la fecha de compra, y ese plazo se lee en la página de venta antes de pagar, no en unas condiciones que aparecen cuando el dinero ya ha salido. Cada tarjeta lleva escrito el suyo, así que míralo en la que vayas a comprar. La sesión de familia es la excepción clara: se regala entera y no lleva fecha de caducidad.
Y ya que arriba te pido que preguntes por los suplementos, contesto yo primero. Hay dos formas de regalar aquí y no dan igual. El bono de saldo funciona como dinero: se descuenta del total, cubre entera una sesión del mismo importe y, si quien lo recibe elige una más larga o viene con más gente, completa la diferencia en el estudio al terminar. La sesión de familia y las sesiones con fotógrafa van atadas a la sesión: se regalan cerradas, sin cuentas pendientes. Si lo que te preocupa es que la otra persona acabe rematando tu regalo con su dinero, la segunda opción es la tuya.
La otra mitad es de quién depende el canje. La sesión se hace en nuestro propio estudio de Ronda de la Universitat 33, en el Eixample, a minutos de Plaça Catalunya, así que no hay detrás una red de proveedores externos que pueda decir que no: justo el punto donde se rompen las cajas de experiencias. Si buscas el detalle de qué incluye y cuánto cuesta nuestra tarjeta regalo, está contado en su propio artículo; aquí me quedo con la ley.

Si tienes un bono parado en un cajón, hoy es buen día para escribir al emisor y pedir la prórroga; casi siempre es más fácil de lo que parece. Y si estás a punto de comprar uno, haz las cuatro comprobaciones de arriba antes de pagar, sea nuestro o de quien sea. Cuando el regalo sea para estas fechas, mira también los plazos de Navidad y Reyes, que se organizan con otro calendario.
"Durante mis sesiones, nunca miro el reloj... lo que nunca haré es deciros: 'Se acabó, ha pasado una hora'. Así que relajaos y disfrutad, porque aquí el tiempo no importa, solo los recuerdos que creamos juntos." — Tami (Wonderstory)
Esa es la misma idea aplicada al papel: si dentro de la sesión no te meto prisa, tampoco tiene sentido metértela antes. Sí, las tarjetas regalo caducan, también nuestros bonos; la diferencia está en si lo sabes antes de pagar y en si puedes llamar para prorrogar. Puedes ver las condiciones completas y el plazo escrito en la página de tarjetas regalo del estudio en Barcelona, y decidir con la letra pequeña delante.
Tami · Fotógrafa en Wonderstory y creadora del proyecto YOULO
Llevo más de 7 años fotografiando familias y embarazos en Barcelona.